miércoles, 31 de diciembre de 2008

de La Jornada.

¡Adiós 2008!

¡Adiós 2008!

Llega a su fin un año que será recordado por haber sacudido a México en todas sus estructuras. En estos 12 meses se registraron movimientos políticos y sociales, pero también creciente violencia, ejecuciones, decapitados, secuestros, en el contexto de una crisis económica que comenzó como ‘‘catarrito’’ y terminó como pulmonía fulminante, amén de un elevado desempleo y una inocultable devaluación del peso. La Jornada documentó noticias como los bombazos en el DF y Morelia, la tragedia del News Divine y el accidente donde perdieron la vida Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos y 14 personas más, por citar sólo tres casos relevantes. En pocas horas todo esto será historia y la siguiente página comenzará a escribirse el día de mañana Foto Roberto García Ortiz

Rosa Elvira Vargas






■ Destaca en lo político el repunte del PRI y la caída de AN y PRD

El año 2008, a la historia por el incremento de la violencia

■ La economía padece los primeros chicotazos de la crisis: más desempleo

Rosa Elvira Vargas

Familiares y amigos acompañaron a la familia Vargas Escalera en las exequias Familiares y amigos acompañaron a la familia Vargas Escalera en las exequias Foto: José Carlo González

El presidente Felipe Calderón Hinojosa y el secretario de Hacienda Agustín Carstens, durante la 19 convención del mercado de valores El presidente Felipe Calderón Hinojosa y el secretario de Hacienda Agustín Carstens, durante la 19 convención del mercado de valores Foto: Marco Peláez


Diversos acontecimientos en México durante 2008 dejarán huella en varios sectores sociales y políticos, porque hubo múltiples movilizaciones, violencia creciente, tragedias humanas y, gravitando, la crisis económica, que se anunció sólo como un “catarrito” pero hoy, sin empezar 2009 –cuando se prevé ocurrirá lo más agudo de la recesión financiera mundial–, ya se resiente uno de sus peores efectos: el desempleo.

Los profesores recordarán este año como en el que les fue impuesta –el 15 de mayo– la Alianza por la Calidad de la Educación, signada como pacto por el gobierno federal y los líderes sindicales, por la cual, durante el segundo semestre, hubo protestas y paros magisteriales en varios estados. En Morelos, donde el repudio alcanzó niveles de suspensión general de actividades, se llegó inclusive al uso de elementos del Ejército y la Policía Federal Preventiva contra la población civil el 8 de octubre.

Atentado en la capital del país

Además, los habitantes del Distrito Federal enfrentaron tres sucesos impactantes: el 15 de febrero estalló un artefacto en avenida Chapultepec, que dejó saldo de un muerto. El atentado, se dijo, estaba dirigido contra mandos policiacos capitalinos.

A mediados del año, el 19 de junio, durante un operativo fallido de la policía en la discoteca News Divine, murieron 12 personas –la mayoría jóvenes– por asfixia. Se inició una investigación sobre los hechos, renunciaron los jefes de las corporaciones involucradas y fue detenido el comandante Guillermo Zayas, quien estaba al frente de los agentes que realizaban el desalojo.

En noviembre, el día 4, en Lomas de Chapultepec, cayó el avión Learjet en que viajaban el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño; el ex titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, José Luis Santiago Vasconcelos, y los funcionarios de esa dependencia Miguel Monterrubio, Arcadio Echeverría y Norma Angélica Díaz, así como la tripulación de la aeronave: César Ramírez Dávalos, Álvaro Sánchez Jiménez y Giselle Carrillo. Todos fallecieron. A la fecha suman 16 víctimas, incluyendo a las personas que se encontraban en tierra al momento del percance.

Sin embargo, la capital del país no fue la única en resentir hechos violentos. Entidades como Chihuahua, Sinaloa, Baja California, Durango, Guerrero, estado de México, Tamaulipas, Veracruz y Michoacán, entre otras, fueron sacudidas a lo largo del año por una imparable ola de violencia derivada de actividades criminales, enfrentamientos entre bandas y acciones del Estado para combatirlas.

Aunque las evidencias y el discurso oficial se enfocaron a identificar a las víctimas de esos hechos como sicarios de las organizaciones delincuenciales y uniformados tanto del Ejército como de las policías locales y federal, el 15 de septiembre, en plena celebración del Grito de Independencia, en el zócalo de Morelia, Michoacán, estallaron dos granadas de fragmentación, dejando saldo –que se incrementó al paso de los días– de siete muertos. Esa acto, calificado inmediatamente de terrorista y que mereció la condena unánime de la sociedad mexicana, se atribuyó a las bandas del narcotráfico asentadas en ese estado.

Hacia finales del año, en octubre, el arraigo y posterior detención de altos jefes policiacos puso al descubierto lo que el propio gobierno federal bautizó como Operación Limpieza.

Si bien ésta se puso en marcha en julio tras una delación y entre los implicados hay algunos comandantes que colaboraban con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el 23 de noviembre, en Lima, Perú, el presidente Felipe Calderón Hinojosa deslindó al funcionario de toda responsabilidad y declaró que su probidad estaba fuera de toda duda, con lo cual prácticamente lo exoneró de cualquier imputación que pudiera surgir durante la indagatoria.

En otra vertiente de la criminalidad, el secuestro, también se documentaron numerosos casos. Sin embargo, el plagio y asesinato –casos distintos– de los jóvenes Fernando Martí y Sylvia Vargas Escalera tuvieron enorme repercusión. Al adolescente, hijo de un empresario del ramo deportivo, sus captores lo interceptaron en un falso retén policiaco cerca de Ciudad Universitaria. Su cadáver fue encontrado el primero de agosto en la cajuela de un coche abandonado en la colonia Villa Panamericana.

En el caso de la joven, hija de un ex funcionario y hombre de negocios también del rubro deportivo, Nelson Vargas, su rapto ocurrió en 2007. La familia hizo público el hecho casi un año después, y el cadáver fue hallado el 5 de diciembre en el patio de la casa donde estuvo retenida. Los resultados periciales para su identificación se dieron a conocer el 11 de ese mes.

Fue este, además, el año en que la izquierda fue luz y sombra de su propio sino político: encabezó e impidió de hecho la aprobación un proyecto privatizador del petróleo. Al mismo tiempo, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) protagonizó uno de los más convulsos, largos y complicados procesos de renovación de dirigentes de que haya registro.

El debate sobre la reforma petrolera

El 9 de marzo el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador hizo públicos varios contratos firmados por Petróleos Mexicanos en favor de la empresa familiar Ivancar de Juan Camilo Mouriño cuando era presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados. A partir de ahí el ambiente político en el tema energético comenzó a enrarecerse, sobre todo ante la inminente presentación de una iniciativa en la materia de Calderón Hinojosa.

En efecto, el 7 de abril el jefe del Ejecutivo envió al Senado un proyecto de reforma petrolera que de inmediato fue tachado de privatizador. La resistencia, previamente organizada por López Obrador con 10 mil brigadistas (a los cuales había tomado protesta dos días antes), se inició de manera abrumadora.

La movilización callejera fue acompañada el 9 de abril con la toma de las tribunas de las cámaras de Diputados y de Senadores por legisladores del Frente Amplio Progresista. Aun así, Calderón Hinojosa declaró que ese mes se iba a aprobar su iniciativa. Pero ello no ocurrió y los legisladores abrieron un amplio periodo de debates. El 22 de octubre, con notables enmiendas, se aprobó por mayoría en Xicoténcatl.

Mientras el PRI se alzó con la mayoría de los triunfos electorales, el PAN y el PRD resintieron el castigo de los votantes. Acción Nacional argumentó que su “tropezón” se debió a la intervención de los gobernadores del tricolor en los comicios, y aseguró que en 2009 se recuperará presentando los “logros” de Felipe Calderón. El partido del sol azteca terminó 2008 con la difusión, en medios electrónicos, de disculpas por el desaseo de su elección interna y pidiendo que se le considere opción política responsable.

Para los movimientos estudiantiles y populares también fue un año de dolor y evocación.

El primero de marzo, durante un ataque del ejército colombiano contra un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en Sucumbíos, Ecuador, murió Raúl Reyes, vocero de la guerrilla. En ese lugar se encontraban también varios estudiantes mexicanos. Cuatro fallecieron: Fernando Franco Delgado, Juan González del Castillo, Sorén Ulises Avilés Ángeles y Verónica Natalia Velázquez. Sobrevivió Lucía Morett, quien luego de una larga convalecencia y estancia en Nicaragua regresó a México este mes.

En octubre –aunque los actos conmemorativos se iniciaron meses atrás– se cumplieron 40 años de la masacre de Tlatelolco. Hubo marchas, debates y gran interés por mantener viva en la memoria esa trágica página de la historia mexicana reciente.

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