domingo, 16 de mayo de 2010

Astillero.

  • Aparece una desaparición
  • Turbiedad criminal
  • Golpe a un viajero
  • Reacomodos en narco
Julio Hernández López


Felipe Calderón vuela en pos de un premio hispano a su carisma de estadista mientras en México las especulaciones cruzan el escenario político y la percepción de ingobernabilidad y riesgo se asientan incluso en el bando partidista presuntamente en el poder. El jefe Diego desaparece físicamente durante parte del día (por la noche se aseguraba, sin confirmación oficial, que estaba vivo y hospitalizado en algún lugar de Querétaro), pero esa ausencia es al mismo tiempo una confirmación de presencias: en el escenario soplan vientos que recuerdan 1994 en términos de criminalidad política pero también de turbiedad y maquinaciones.

Políticamente es un golpe seco a un viajero que a España y Estados Unidos llegará con maletas devaluadas, y socialmente es una confirmación de que la violencia alcanza a todos pero que el tratamiento es radicalmente distinto cuando el afectado es un personaje de la elite. Felipe Calderón recibirá hoy en España, con discursos de José Luis Rodríguez Zapatero y del presidente de la Comisión Europea, el premio del Foro Nueva Economía que conforme a las circunstancias parece un chiste cruel: se le encomia su carisma de estadista y los logros que ha alcanzado en materia de cohesión social y prosperidad económica.

Luego, el magnificado político mexicano conmocionará al sistema estadunidense de poder durante una visita en la que, como ha sucedido en otras coyunturas internacionales parecidas, el valiente mexicano tendrá en su portafolio los expedientes de las agresiones sufridas por su administración y su partido en la guerra contra los narcotraficantes a los que dice ir ganando.

Justamente en ese rubro tan delicado, el del narcotráfico y sus relaciones con el poder político, aparecen demasiadas piezas imprecisas en el tablero: en Jalisco las autoridades militares y civiles jugaban a no desmentir ni confirmar la aprehensión del estratégico Ignacio Coronel, jefe occidental del aparato de poder de El Chapo Guzmán, cuya ex esposa había sido detenida y luego liberada, sin cargos, como si hubiera sido un mensaje en clave. Los insólitos golpes al cártel hasta ahora preferido, el del sinaloense intocable, llevan a tejer historias de traiciones, venganzas e incluso intercambio de libertades.

La extraña desaparición de Fernández de Cevallos incrementa la percepción de descomposición política e inviabilidad electoral que desde hace días habían anunciado el jefe panista César Nava y el candidato a gobernador de Tamaulipas, antes de que sucediera el asesinato del virtual candidato a presidente municipal de Valle Hermoso. La noticia del incidente del jefe Diego fue tan libremente difundida durante el día como herméticamente guardados sus detalles por las autoridades civiles y militares que dieron al caso un rango de Estado, con lo que alentaron los rumores y las versiones acerca de la gravedad del atentado y de sus causas y consecuencias. No ha sido oculta la animadversión del abogado Fernández de Cevallos hacia el felipismo, y tanto este litigante dorado como Manuel Espino y el propio Vicente Fox han trabajado con fuerza en los últimos meses en caminos distintos a los de Calderón, aunque Diego ha tenido un pie metido en la política de Los Pinos mediante su socio Fernando Gómez-Mont a quien también podría ir dirigido el mensaje de vulnerabilidad, sobre todo en razón de las fanfarronerías constantes de ese tan peculiar secretario de Gobernación que obedece más a Fernández de Cevallos y a Carlos Salinas que a su presunto jefe Felipe.

Como último apunte ha de señalarse que los indicios firmes de violencia física contra el ex candidato presidencial panista llevaron en primera instancia al temor por su vida pero en la noche, a la hora de cerrar esta columna, voces autorizadas afirmaban que el queretano estaba vivo y hospitalizado. De sobrevivir, el poderoso enlace entre el panismo duro y el salinismo podría potenciar su presencia pública y, como ha sucedido con otros personajes tocados por desgracias cuyo dramatismo les ha hecho sentirse llamados a pelear por cargos públicos para luchar desde allí contra las causas de sus infortunios, colocarse de un golpe a la cabeza de la muy raquítica lista de miembros del partido blanco y azul que aspiran a una sucesión que hasta hoy parecía firmemente encaminada hacia un retorno priísta a Los Pinos.

Astillas

Coincidencias que dicen que en política no existen: balas perdidas de un militar alcanzaron un vehículo de la comitiva del candidato priísta a gobernar Chihuahua, César Duarte... Marcelo Ebrard está viajando a estados con elecciones en puerta para apoyar alianzas perreánicas. Ayer estuvo en Durango, con José Reyes Aispuro, que hace semanas era todavía priísta y ahora abandera las esperanzas de cambio... En otro bastión del narcotráfico también fue alzado ayer el estandarte del priísmo converso a la oposición como fórmula para peleas entre jefes del mismo negocio: el senador con licencia conocido como Malova inició ayer su campaña electoral con la que busca dar a Sinaloa el gran cambio que significaría la derrota del actual administrador, Jesús Aguilar Padilla, por el tal Malova, que es el representante del administrador del sexenio anterior, Juan S. Millán... Eso es pragmatismo oficial: Gerónimo Arecco López, jefe de residencia de la Procuraduría Agraria en Ciudad Juárez, exhorta a los campesinos de la región, según la nota http://bit.ly/aegBU2 a que, ante la ola de violencia, hagan ahora su testamento para evitar problemas jurídicos a los herederos... Y, mientras hoy en Yucatán se ve hasta dónde puede llegar la voracidad priísta frente a un panismo devastado, ¡hasta mañana, en esta columna que escucha a la cacique Elba Esther Gordillo dar cátedra de cómo resolver los problemas educativos por ella agravados y al saboteador secretario del Trabajo, Javier Lozano, insistir en castigos penales contra los damnificados por las políticas laborales devastadoras!

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