martes, 14 de junio de 2011

Des-con-so-la-dos

Guadalupe Loaeza.
14 Jun. 11

De todo corazón para Sergio Almazán.


México está desconsolado. México está doliente y afligido, busca consuelo. México está atribulado e inconsolable. De ahí que la Caravana del Consuelo, encabezada por Javier Sicilia, haya sido de un enorme alivio para tanta gente. A lo largo de casi 3 mil kilómetros que recorrió la caravana y después de haber escuchado tantos y tantos testimonios profundamente dolorosos, el poeta no puede ser más claro al afirmar que vivimos en "un país de víctimas", "en un país desgarrado" y "en un país roto", cuyo tejido social está seriamente desgarrado.

En la entrevista a Javier Sicilia, del semanario Proceso que está circulando en estos momentos, el poeta reitera una y otra vez que el Presidente no escucha, no atiende las demandas sociales, porque no entiende lo que sucede afuera de los jardines de Los Pinos: "El gran problema del presidente es que ve las cosas desde un mundo muy puritano, de blanco y negro. Cree que la delincuencia está afuera nada más, no se da cuenta de que la delincuencia arropada por la ilegalidad, está en las instituciones". En otras palabras, diremos lo que ya hemos afirmado en varias ocasiones en este mismo espacio: Felipe Calderón no entiende que no entiende. No en balde, en la última encuesta hecha por Consulta Mitofsky obtuvo la más baja aprobación desde que empezó su gobierno: 49%.

El dolor de Javier Sicilia no es nada más porque le mataron a su hijo, sino porque quisiera de todo corazón que la ciudadanía que está tan desconsolada se organizara, porque "hay que recordar que la resistencia civil se basa en el sacrificio, en la no violencia; es un trabajo duro contra uno mismo para llegar a la justicia". Con su inconfundible sombrero bien puesto y su chaleco de bolsitas llenas de testimonios unos más tristes que otros, escritos por madres, esposas, hermanas o amigos de las víctimas, el poeta nos advierte que: "No podemos llegar a la justicia con la venganza, sino asumir una actitud de sacrificio porque la no violencia y la resistencia civil no se dirigen a una persona, sino a la conciencia de la persona, para que el adversario se dé cuenta que está en el camino equivocado".

La Caravana del Consuelo pudo haberse llamado, también, la Caravana de la Compasión, porque si algo tiene Javier Sicilia por los des-con-so-la-dos es compasión. La compasión empieza con la empatía. "Compartir es sufrir con el otro...", dice André Comte-Sponville. "Si el sufrimiento nos hace daño, ¿cómo entonces podría ser buena la compasión?", se pregunta el filósofo francés. Asimismo intenta explicarse, ¿por qué diablos tendrá tan mala imagen la "compasión"? Se contesta: "Tal vez se deba a que preferimos los sentimientos a las virtudes". Es cierto, vemos a las virtudes como una cosa del pasado, más bien como debilidades. La compasión es empatía en el dolor o en la tristeza; dicho de otro modo, en la participación (solidaridad) con el sentimiento del otro. Com-par-tir el sufrimiento de alguien no es aprovecharse ni responsabilizarse de sus malas o buenas razones, es negarse a considerar cualquier sufrimiento como un hecho indiferente o como una "cosa", tal y como lo consideran los del gobierno de Calderón. La compasión es lo contrario de la crueldad y el egoísmo. Lo que nos debe motivar para ayudar a los demás no es lástima, sino el amor y la generosidad. Hay una enorme diferencia entre la compasión y la lástima (conmiseración). Esta última se define como tristeza cuando vemos sufrir a alguien a quien queremos. El filósofo afirma que "más vale una buena tristeza que una falsa alegría". De todas, la compasión es la virtud más universal. El que siente lástima por alguien, de alguna manera se siente superior. La lástima se manifiesta de arriba a abajo. La compasión, por el contrario, es un sentimiento horizontal; la compasión se siente entre iguales. La lástima es un poco desdeñosa; en cambio no se puede sentir compasión sin sentir respeto por el otro y si alguien tiene respeto por el otro, ése se llama Javier Sicilia.

Por último diremos que el poeta está doblemente desconsolado, porque no nada más lo aqueja la ausencia de Juanelo, sino porque en el fondo está consciente de que la sociedad mexicana aún no está preparada para la resistencia civil, ésa que se basa en el sacrificio. Así se lo dijo a José Gil Olmos. "Hay que irla preparando. Yo creo que el camino y el discurso que tiene esta caravana, que habla de la conciliación, del amor, de la comunión, del dolor que une (compasión), que no se vuelve odio, sino una construcción de paz, de justicia, es una enseñanza que hemos estado reiterando, es una pedagogía del sacrificio, del amor, y está en el camino hacia la resistencia civil, hacia la no violencia".

En nuestra próxima entrega, intentaremos explicarnos por qué no sabe escuchar Felipe Calderón y qué nos hace falta para escuchar a todos los desconsolados de este país tan roto y desgarrado.


gloaeza@yahoo.com