jueves, 18 de febrero de 2010

Cananea.

Guadalupe Loaeza Visita
18 Feb. 10

Para Enrique y su no cumpleaños.

Desde el jueves pasado los mineros de Cananea están extremadamente preocupados, temen ser sorprendidos por la Policía Federal, e incluso por el Ejército. Temen que obliguen desalojar a los trabajadores que se encuentran en huelga desde el 31 de julio de 2007. Desde entonces mil 100 familias (Cananea tiene 30 mil habitantes) no han percibido ni un centavo, prácticamente han estado viviendo de la caridad de la gente, gracias a despensas, cobertores y uno que otro apoyo en efectivo de algunas organizaciones. Según el subsecretario del Trabajo, Álvaro Castro Estrada, con esta huelga se "ha dejado de generar una derrama económica estimada en 150 millones de pesos mensuales, para un total aproximado ya de 4,200 millones". No hay que olvidar que Cananea concentra el 12 por ciento de la producción minera del país y el 46 por ciento de la producción de cobre. Por su parte, Carlos Samuel Moreno Terán, del Partido Verde, uno de los secretarios de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, escribió una carta a la CNDH, en donde señala "como culpable de la dramática y trágica situación que priva en Cananea al Grupo México, por la crudeza e insensibilidad de abandonar a su suerte a toda una población, guiado únicamente por intereses económicos, dejando de lado su responsabilidad social en una población (que ha) dejado millonarias ganancias a la familia Larrea". Igualmente responsabiliza a la Secretaría del Trabajo por su "negligencia, permisividad y falta de capacidad...".

Todo lo anterior, me recuerda lo sucedido con la huelga de Cananea, la huelga más grande registrada en el mineral, el 1o. de junio de 1906, conocida como "La Cuna de la Revolución". Entonces los mineros trabajaban hasta 16 o 18 horas diarias y vivían en condiciones muy semejantes a las que viven actualmente nuestros mineros. Por añadidura y por increíble que parezca, en esa época, los norteamericanos venían a México a trabajar en las minas para mandar remesas a sus familiares de Estados Unidos.

Cuentan que los mineros, aun los que no sabían leer, comenzaron a enterarse de un periódico que se llamaba Regeneración, el cual era dirigido por dos hermanos muy combativos, pero sobre todo preocupados por la situación tan injusta en Cananea. Se llamaban Ricardo y Enrique Flores Magón. Todos conocían sus ideas, incluso los que no sabían leer, como era el caso del 80 por ciento de los obreros. Los mineros compraban su diario y se lo daban a leer a algún compañero que supiera hacerlo. Incluso, algunos hasta se aprendían de memoria los artículos. Así era de extraordinario el frenesí que despertaba Flores Magón entre los trabajadores. Evidentemente, don Porfirio no tenía mucha idea de lo que pasaba en las minas. Para él, ese era un México desconocido. Lo único que sabía era lo poco que le contaban sus ministros y los gobernadores. Es decir, que le distorsionaban lo que ocurría en México. Por lo tanto ignoraba que desde el mes de abril, se estaba organizando el consejo liberal para levantarse en huelga en la mina de Cananea. Los mineros estaban indignados por los tratos que la Cananea Consolidated Copper Company daba a los estadounidenses. Entre otras peticiones, los mineros pedían que hubiera contrato colectivo, ya que la compañía sólo ofrecía contratos individuales. La madrugada del 1o. de junio de 1906, a la hora en que se tenían que cambiar los turnos, los mineros que iban entrando se negaron a ocupar sus sitios. Fue entonces que el presidente municipal se enteró y con mucha tensión comenzó a telegrafiar al gobernador Izábal: "Hoy 400 hombres de la mina Oversight, declaráronse en huelga, exigen 5 pesos por 8 horas de trabajo. Don Pablo, juez linares y yo, fuimos mina; disolvimos grupo nombrando huelguistas (puros mexicanos), 14 catores representantes para hoy a las diez, hablar con Gerente Compañía. Espero órdenes".

No obstante, el gobierno dijo que las demandas eran absurdas y que no se discutirían. El vicepresidente Ramón Corral mandó un telegrama al gobernador de Sonora en el que le decía: "Queda usted autorizado para obrar como sea necesario y se le recomienda toda energía".

¿Se habrá enterado de esto don Porfirio? Pues si supo, no hizo nada a favor de los mineros. Dicen que el gobernador de Sonora permitió que 260 rangers estadounidenses cruzaran la frontera y asesinaran brutalmente a los mineros, con la ayuda de la policía rural. Ese día murieron 23 personas y hubo 22 heridos. No hubo ninguna declaración oficial y el gobierno de Díaz no se interesó por las familias de los mineros. El embajador estadounidense David Thompson realizó una visita a Díaz para conversar acerca de Cananea. Don Porfirio le dijo:

"Lo de Cananea fue un movimiento revolucionario cuya finalidad era la de derrocar a mi gobierno. Dicho movimiento fue encabezado por alrededor de veinte revolucionarios, me parece que todos tienen la nacionalidad mexicana, dirigidos desde St. Louis, Missouri".

Como dice Giuseppe Tomasi di Lampedusa en el maravilloso libro Il Gattopardo: "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi" (Si queremos que todo permanezca igual, se necesita que todo cambie).


gloaeza@yahoo.com