jueves, 28 de junio de 2012

A la primera dama.

Guadalupe Loaeza  Visita su BLOG
28 Jun. 12

Estimada Angélica:

Quién te iba a decir que un día te convertirías de "Gaviota" a primera dama. ¡Vaya transformación! Un destino como de cuento de hadas, soñado seguramente por millones de amas de casa. Pero tú fuiste la elegida. Primero, por Televisa y, segundo, por el que dentro de unas horas podría convertirse en presidente de la República. Por otro lado, no puedo dejar de decirte que el precio puede ser altísimo. Inútil decirte cómo cambiará tu vida y la de tus tres hijas: Sofía, Fernanda y Regina. Si, efectivamente, el voto favorece a EPN, a partir del lunes, todos los días y a todas horas, serán las mujeres más aduladas de la tierra. No habrá nadie, entre sus respectivas escoltas, novios, familiares, amistades, peinadoras, manicuristas, masajistas y demás empleados, que ose negarles hasta el más mínimo deseo: "Lo que usted diga", "A sus órdenes", "Usted nada más ordene..." serán las frases que más escucharán las 24 horas. Tú serás la reina, y tus hijas, las princesas. "¡Híjole, qué bonito es vivir en Los Pinos! ¡Híjole, qué padre es tener coches último modelo y no tener que enfrentarse al tráfico y que todo el mundo nos abra el paso! ¡Híjole, es a todo dar entrar a las boutiques de Polanco y poderse comprar lo que una quiere! ¡Híjole, qué buena onda es que nuestro padrastro sea presidente de México! ¡Híjole, qué chingón que mi mami ya no tenga que hacer comerciales de cremas hidratantes, ni que tenga que salir en las telenovelas y ahora sea la primera dama...!", tal vez piensen tus hijas. No las culpes, no las regañes, no las reprimas, así viven y así son educados los hijos de los presidentes del PRI. ¿Acaso no elegiste, con conocimiento de causa, ese destino para ellas? ¿Acaso no querías lo mejor para ellas? Pero ¿quién te ha dicho, Angélica, que eso sea lo mejor? ¿Se valen todos, todos esos privilegios por el solo hecho de ser las hijas de la primera dama, quien te recuerdo, ella no fue elegida por el pueblo? ¿Cómo podrías controlar algo que ya está tan establecido en el sistema político mexicano? No me vayas a decir que ha cambiado realmente el PRI. Es el mismo y tú lo sabes. Pero de la familia Castro Rivera, la que más me preocupa eres tú, aunque con certeza serás una abuela muy rica de nietos de políticos muy importantes del PRI. Me preocupa que, conforme pase el tiempo, empieces a sentirte cada vez más sola; que te conviertas, sin darte cuenta, en una mujer profundamente celosa e insegura; que una mañana te despiertes y te preguntes quién eres realmente, si Angélica, o la primera dama con un contrato exclusivo de seis años; y que tanto protocolo, presiones, chismes, rumores, decepciones y exigencias, te rebasen, a tal grado que lo único que quieras sea emprender el vuelo para irte a vivir dentro de otra telenovela, pero ciertamente no la que te fabricaron Televisa y el PRI. Por último, te sugeriré: que no te ciegue el poder. Atentamente. Guadalupe.



Estimada Beatriz:

Quiero pensar que algún día, hace seis años, tal vez consideraste la posibilidad de convertirte en primera dama. El próximo domingo existe esta enorme posibilidad ya que AMLO podría ser nuestro próximo Presidente. No te conozco en persona sólo a través de tu video titulado "¿Conoces a Beatriz Gutiérrez Müller?". Me gusta lo que dices: "Tengo miedos personales, a las alturas, por ejemplo. Y es una metáfora también. Tengo miedo a las otras alturas, me gusta mucho ser, como dicen los chavos, aterrizada a la realidad de hoy, y lo asequible y lo próximo. Eso no impide soñar, soñar es una capacidad del hombre, así como temer, pero cuando soñamos también hay que soñar con los pies en la tierra". Me gusta que estés tan consciente de tu realidad: "Una cosa miserable es lo que avergüenza y a mí, por ejemplo, me da vergüenza vivir en un país en donde muchos no tienen ni para lo más indispensable y otros tienen de más o de sobra, y no está mal que tengan mucho, pero algo no está funcionando bien. Cuando tú te encuentras dos polos tan opuestos en una misma zona geográfica, yo creo que eso a mí me parece denigrante, me molesta. Me gustaría que no fuéramos en ese sentido los mexicanos, un ejemplo de un país miserable". Me gusta que seas tan amante y conocedora de la literatura y que seas tan curiosa: "Yo soy muy curiosa, no me quedo con la primera respuesta, busco, indago y trato de establecer algo que pueda defender y no externar una opinión hasta que no tenga una claridad sobre lo que digo". Me gusta que seas tan reflexiva, como, por ejemplo, respecto a lo que para ti es la felicidad: "La felicidad la divido en dos: ser y estar. A veces no estoy feliz, pero sí lo soy. Con cosas muy simples: mi café en la mañana, ir a recoger a mi hijo a la escuela, leer algo que me place, escribir, cosas así, muy simples, no tengo un afán de tener objetos para que yo les pertenezca a ellos. He luchado en la medida de mis posibilidades por ser y no por tener, y ser qué también hay que complementar. Yo creo que ser feliz y tratar que los demás sean felices, sí es mi motivo de felicidad. La felicidad la haces tú, y tú decides también lo que te hace feliz". Dicho lo anterior, hay quienes piensan que "no eres una perita en dulce". La forma, muy, muy resumida en que te describe Jaime Avilés, en su libro AMLO: vida privada de un hombre público, me hace pensar que efectivamente eres un poco rígida, distante y hasta soberbia. A pesar de ello, estaría muy orgullosa de tener a una primera dama como tú, culta, inteligente y consciente de quién es realmente Beatriz. Atentamente. GL.


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