domingo, 8 de mayo de 2011

Desfiladero.

De sangre, silencio, maletas y abrazos. 07-05-2011

Jaime Avilés


Mientras se preparaba el otro día para salir a pintar de rojo las fuentes de su barrio, la joven artista plástica Ivelín Meza llegó a una conclusión devastadora. "Si todos los habitantes de México guardáramos un minuto de silencio en memoria de cada uno de los 40 mil muertos de la guerra de Calderón, el país tendría que permanecer callado 34 días y 34 noches."

Ivelín y su compañero son parte del colectivo "Paremos las balas, pintemos las fuentes", creado en respaldo a la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, que el miércoles salió caminando de Cuernavaca y esta tarde llegará a la UNAM para seguir mañana hacia el Zócalo.

Como bien lo dijo en su momento John Ackerman, el asesinato en Morelos del hijo de Javier Sicilia y seis personas más fue la gota de sangre que derramó el vaso. Por eso, entre hoy y mañana, habrá movilizaciones en San Cristóbal de Las Casas, Villahermosa, Celaya, Oaxaca, Ciudad Juárez y muchos otros puntos del país, así como actos de solidaridad con el pueblo mexicano en Barcelona, Madrid, París, Berlín, Roma, Milán, Venecia, Nueva York, Río de Janeiro, Buenos Aires y Córdoba, por mencionar sólo algunas ciudades importantes.

En recuerdo de los viajeros secuestrados por narcos y policías locales y federales en las carreteras de Tamaulipas –donde, según Poiré, el gobierno tiene "absoluto control territorial", y por lo tanto proclama su abierta complicidad en los asesinatos recién descubiertos–, el pintor Boris Viskin ha lanzado una convocatoria con una carga simbólica tan poderosa como la de las fuentes pintadas de rojo...

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